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33 Afirmad el pie de los que vacilan y tended vuestra mano a los débiles. Alimentad a quienes tienen hambre y consolad a los que sufren. Levantad a los que quieren levantarse y despertad a los que duermen, porque sois el entendimiento que atrae. Si actuáis así como fuertes, seréis también más fuertes. Prestaos atención a vosotros mismos y no os preocupéis de las otras cosas que habéis apartado de vosotros. No volváis a lo que habéis vomitado para comerlo. No seáis polillas. No seáis gusanos, porque ya lo habéis rechazado. No seáis un lugar para el diablo, porque ya lo habéis destruido. No consolidéis vuestros obstáculos, los que sois vacilantes, aunque seáis como un apoyo (para ellos). Pues al licencioso se lo debe tratar incluso como más nocivo que al justo. Efectivamente el primero actúa como una persona sin ley, pero el último actúa como una persona justa entre los demás. Así pues, vosotros haced la voluntad del Padre, puesto que le pertenecéis.
Dijo una mata de hierba a una hoja de otoño:
- ¡Al caer haces tanto ruido, que espantas a todos mis sueños invernales!
-Ser de baja cuna y de miserable morada -dijo la hoja, indignada-, ser malhumorado y sin canto: ¡tú no vives en la región alta del aire, y desconoces el sonido del canto!
Luego, la hoja de otoño cayó sobre la tierra, y se durmió. Y al llegar la primavera, la hoja despertó nuevamente, y se convirtió en una mata de hierba.
Y cuando el otoño llegó, y la mata de hierba comenzó a adormecerse con el sueño invernal, las hojas del otoño, meciéndose en el viento, iban cayendo sobre ella. Entonces se dijo, enojada: "¡Ah, estas hojas de otoño! ¡Cuánto ruido hacen! ¡Espantan a todos mis sueños invernales!"
EL OJO
Un día dijo el Ojo:
-Más allá de estos valles veo una montaña envuelta en azul velo de niebla. ¿No es hermosa?
El Oído oyó esto, y tras escuchar atentamente otro rato, dijo:
-Pero; ¿dónde está esa montaña? No la oigo... Luego, la Mano habló, y dijo:
-En vano trato de sentirla o tocarla; no encuentro ninguna montaña.
Y la Nariz dijo:
-No hay ninguna montaña por aquí; no la huelo.
Luego, el Ojo se volvió hacia el otro lado, y los demás sentidos empezaron a murmurar de la extraña alucinación del Ojo. Y decían entre sí: " ¡Algo debe de andar mal en el Ojo!"
Las personas de la primera categoría son los perfectos secretarios, ayudantes y acompañantes. Tienen una
personalidad muy fluida, pero su fluidez no nutre. Sin embargo, son serviciales, cuidadosos, totalmente
domésticos, e ingeniosos dentro de ciertos límites; chistosos, de muy buenos modales, simpáticos y delicados.
En otras palabras, son la gente más agradable que existe, salvo por un enorme defecto: no pueden funcionar
solos. Necesitan siempre que alguien los dirija. Con dirección, por dura o antagónica que pueda ser, son
estupendos. Por sí mismos, perecen.
La gente de la segunda categoría no tiene nada de agradable. Los de ese grupo son mezquinos, vengativos,
envidiosos, celosos y egocéntricos. Hablan exclusivamente de sí mismos y habitualmente exigen que la gente
se ajuste a sus normas. Siempre toman la iniciativa, aunque esto los haga sentir mal. Se sienten totalmente
incómodos en cualquier situación y nunca están tranquilos. Son inseguros y jamás están contentos; cuanto
más inseguros se sienten, más desagradable es su comportamiento. Su defecto fatal es que matarían con tal
de estar al mando.
En la tercera categoría están los que no son ni agradables ni antipáticos. No sirven a nadie, pero tampoco se
imponen a nadie. Más bien, son indiferentes. Tienen una idea exaltada de sí mismos basada solamente en sus
fantasías. Si son extraordinarios en algo es en la facultad de esperar a que las cosas sucedan. Por regla
general esperan ser descubiertos y conquistados; tienen una estupenda facilidad para crear la ilusión de que se
traen grandes cosas entre manos; cosas que siempre prometen sacar a relucir, pero nunca lo hacen, porque,
en realidad, no tienen nada.
SINCEROS CON DIOS
No digas PADRE
Si no te comportas cada día como un hijo.
No digas NUESTRO
si vives aislado en tu egoísmo.
No digas QUE ESTÁS EN LOS CIELOS
si solo piensas en las cosas terrenas.
No digas SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
si no lo honras.
No digas VENGA A NOSOTROS TU REINO
si lo confundes con el éxito material.
No digas SEA HECHA TU VOLUNTAD
si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas DANOS HOY EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA.
si no te preocupas por la gente que tiene hambre,
que no tiene cultura ni medios para vivir.
No digas PERDONA NUESTRAS DEUDAS
Si conservas un rencor hacia tu hermano.
No digas NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN
Si tienes intenciones de seguir pecando.
No digas LIBERANOS DEL MAL
si no tomas una posición en contra del mal.
No digas AMEN
si no tomas seriamente las palabras del ¡PADRE NUESTRO!
Fuente:
Libro: El Fuego Interno
Autor: Carlos CastaÑeda
TEN CERCA LO QUE ES BUENO…
Ten cerca lo que es bueno
aunque sea un puñado de tierra.
Ten cerca aquello en lo que crees
aunque sea un árbol solitario.
Ten cerca lo que debes de hacer
aunque esté muy lejos de aquí.
Ten cerca la vida
aunque sea más facil abandonarse.
Ten cerca mi mano
aún cuando me haya alejado de ti.
Anónimo Navajo
Asi habla el CRISTO:
ME LLAMAS BUENO:
Y NO CONFIAS EN MI..
ME LLAMAS SEÑOR:
Y NO ME SIRVES..
ME LLAMAS LUZ:
Y NO ME VEZ..
SOY VERDAD:
Y NO ME CREES..
SOY CAMINO:
Y NO ME SIGUES..
SOY VIDA:
Y NO ME BUSCAS....